lunes, 14 de junio de 2010

¿En dónde nos quedamos?

Siento haber dejado un poco abandonada esta narración de historias y anécdotas. Me gustaría tener más tiempo para compartir todas las experiencias que he estado viviendo pero es realmente complicado tener una conexión frecuente y duradera. Si uno no anda corriendo, la compu de mi amiga no se puede conectar al internet del hostal o no hay internet gratis y se tiene que pagar, pero pues es pagar 2 horas de internet o comprar la cena del día ja, así que es hasta ahora que estamos en Münich que me pude hacer un espacio para continuar con mis choco relatos.
Cuál fue la última historia… Cairo? Ah si mi último día en Cairo no? Bueno pues retomando la narración les cuento que para llegar a Israel tomamos un camión que nos llevó a la frontera. En la estación de camiones conocimos a un argentino que vivía en Eilat, nuestro primer destino. Comenzó a darnos consejos de todo tipo y a platicarnos del lugar. Nos pareció un poco amargado y paranoico ya que nos advirtió en diversas ocasiones que tuviéramos mucho cuidado con los israelitas ya que eran malas personas y que Israel era horrible, cosa que no fue naaada cierta, al menos no para nosotras. En el camión también conocimos unos chicos de Sudamérica, eran 2 colombianos y un argentino, los 3 estaban estudiando inglés en Sudáfrica, háganme el favor, en Sudáfrica, pero después de hablar un poco, descubrimos que al parecer es un lugar de moda para estudiar inglés je y más ahora que es la sede del mundial.
Igual que con los amigos anteriores en Cairo, nos juntamos todos para cruzar la frontera. Es muy curioso como sólo unos 20 metros separaban un país del otro. Cruzar la frontera de Egipto fue muuuuy fácil, pero cruzar la de Israel fue un poco más complicado, de hecho fue mucho más tedioso que pasar por una oficina de migración estadounidense. Aunque los que trabajaban en migración eran chicos y chicas jóvenes israelitas, te tratan de manera muy seria. Hicimos la fila para pasar por el scanner de maletas y el primero en cruzar fue uno de los colombianos, pobre… el hombre sólo llevaba una mochila con una playera, sus lentes y sus documentos y su mochila la pasaron como 20 veces por el scanner, luego le hicieron sacar tooodas sus cosas, agarraron un palo al que le pusieron una tela con un químico y lo empezaron a pasar por todas sus cosas, luego revisaban la tela en una especie de caja, supongo que era para ver si sus cosas tenían residuos de droga o algo así, no siendo todo esto suficiente al pobre lo hicieron pasar a un cuarto en donde no supimos que le paso ja. Nosotras tuvimos mucha más suerte, a mí sólo me pidieron que sacara mi “cosmetiquera” (entrecomillo porque la pobre no carga más que las cosas para la vendimia je) y volvieron a pasar mi mochila. Con mi amiga si se entretuvieron un poco más por llevar la computadora pero en realidad no tardaron mucho. Después de pasar por el scanner hicimos una cola para la “entrevista” de entrada. Se supone que ahí yo tenía que decir claramente que no quería que me pusieran el sello de entrada en mi pasaporte ya que quería viajar a Siria y a Libano y si me lo ponían ya no podría entrar pero yo por ser polite en la “entrevista” no lo pedí imperativamente y al final sí me lo pusieron bu (sí, sí, lección de vida, tengo que ser más clara al pedir algunas cosas). Al terminar todo este proceso finalmente nos dejaron salir a la calle y decidimos con nuestros nuevos amigos tomar un taxi hacia la casa en la que nos quedaríamos mi amiga y yo para de ahí descansar un poco y buscar algo de comida.
Todo era muuuuuy diferente al resto del medio oriente. Tan solo en unas horas pudimos notar que era una ciudad mucho más abierta, organizada y limpia. El look de las personas cambió de inmediato. Siendo bastante sincera yo no me considero una persona que se fije mucho en el físico de los demás. Quien bien conoce mis gustos y los chicos que han pasado por mi vida puede confirmar esto, y sólo lo menciono porque me parece que no tengo una vara alta a la hora de opinar respecto a la belleza de una persona pero tengo que decir que en el momento que me cruce con los primeros israelitas, no bueno, quedé enamorada. Tanto chicos como chicas son reeeaaaaaalmente hermosos, que digo hermosos, guapííííísimos. Lectoras no saben la cantidad de bombones que hay en todos lados, en serio, hasta el barrendero es guapo, chicos altos, de tez clara, cabello oscuro y corto por estar haciendo servicio militar, ojos verdes o color miel, uffff, encontré a varios padres de mis futuros hijos eh jajajaja, y francamente lectores ustedes también hubieran apreciado con gusto el paisaje, las chicas son bastante lindas (gen, green, wera, seguro ustedes enloquecen je). Pero bueno el punto es que todo y todos estábamos realmente contentos, disfrutábamos haber dejado atrás el otro medio oriente je.
Es muuuy curioso como siendo países vecinos había una diferencia abismal entre un lugar y otro.
Llegamos a la casa de la amiga de mi tía (mil graaacias tía) y nos recibió una pequeña niña que sólo nos pudo decir que no estaba su mami y que llegaría más tarde. Dejamos las maletas y comenzamos a explorar Eilat. Caminamos varias cuadras y llegamos a una especie de centro comercial. Sí tengo que confesar que comimos lo primero que encontramos y fue un Mc Donalds =( Al terminar fuimos a la playa y compramos una cervezas que bebimos a la orilla del mar Rojo. Disfrutamos la linda noche.
Ahhh algo que he olvidado mencionar es que al llegar nos encontramos atoradas en el shabath, sí sí, el shabath es el día de estricto descanso para los judíos, empieza el viernes a las 4 y termina el sábado a las 7. Nosotras llegamos un jueves en la noche y todo el mundo nos comentó que lo mejor era quedarnos en Eilat el fin de semana ya que sólo ahí y en Tel Aviv había actividad en el shabath pero que si nos íbamos a Jerusalem íbamos a encontrar toooodo cerrado, que no tenía caso ir por lo que decidimos quedarnos hasta domingo en la mañana.
Nuestra estancia en Eilat fue muy relajada y la verdad es que aprovechamos para descansar ya que el resto del viaje sólo habíamos estado corriendo de un lado al otro. La familia que nos recibió fue lindísima y se dieron el tiempo de convivir un poco con nosotras. El viernes nos levantamos un poco tarde, comimos todos juntos y por la tarde la abuelita nos invitó a sacar los perros a caminar (tenían dos labradores). Nos platicó un poco sobre la historia de Israel, sobre un refugio por el que pasamos e hizo un breve relato sobre su vida. La pasamos realmente bien. La abuelita nos trato muy bien, un día nos invitó a conocer su casa y nos enseñó fotos de su familia. Hizo que disfrutáramos mucho nuestra estancia.
Eilat me hizo recordar un poco Cancún. Centros comerciales, muchos turistas, gente caminando por los corredores al aire libre con pequeños puestos de ropa y accesorios a un lado del mar, un mar muy especial, super super transparente.
Nuestra partida a Jerusalem fue en camión rodeada de chicos guapos (uff guapos guapos).
Llegamos y notamos en seguida un cambio de atmósfera. Es una ciudad mucho más conservadora cultural y visualmente. El taxi nos llevó a nuestro hostal (Palm Hostel) y oh mini decepción, la zona era como estar nuevamente en Cairo o en el centro de Jordania. Horas después descubrimos que esto era porque estábamos en el cuarto musulmán. A continuación explico esto del cuarto musulmán.
Jerusalem se divide en la parte vieja y la nueva. La parte vieja está amurallada, como si estuviera dentro de un castillo con diversas puertas. Se divide en cuatro, un cuarto cristiano, un cuarto musulmán, un cuarto armenio y un cuarto judío. En cada cuarto hay una puerta que conecta con el nuevo Israel.
La ciudad es increíble, es como un laberinto lleno de pequeños callejones con miles de cosas que ver, entre las que más destacan el recorrido por la vía del Vía Crucis, la torre de David y el Muro de los Lamentos. El Muro de los Lamentos, woooooowww, que impresión, fue una experiencia realmente intensa, no manera de describir lo que se siente al estar frente a esa pared venerada por millones. Es imposible no dejarse llevar por la solemnidad del lugar. Había cientos de personas. Algunas receban y lloraban intensamente. El muro estaba lleno de pequeños papeles con peticiones. No olvidamos dejar el nuestro.
Jerusalem nos impactó ya que refleja exactamente como se encuentra el medio oriente. El cuarto cristiano pasaba medio desapercibido, se podía confundir un poco con el cuarto musulmán, el cuarto musulmán era completamente desorganizado y sucio, lleno de comercios, el cuarto armenio era un intermedio entre todos y el cuarto judío era completamente organizado y limpio. Lo recorrimos todo en un día y nos preparamos para partir a Tel Aviv. No podíamos pasar más tiempo ahí ya que corríamos el riesgo de quedarnos atoradas de nuevo en el Shabath, bueno no en el Shabath pero sí en una festividad judía =S
Tel Aviv fue lindo pero nada impactante. Es una ciudad muy muy bonita con playa. Ahí tuvimos la oportunidad de tomar unos tragos coquetos con el amigo de una amiga en un lugar muy nice y agradable.
De Tel Aviv fuimos de regreso a Jordania. Ahí decidiríamos si nos arriesgaríamos a ir a Siria y Líbano con mi pasaporte sellado (haciendo un chanchullo en mi pasaporte) o si más bien nos íbamos directo a Turquía… oh sorpresa la que nos esperaba ja.
En general Israel nos gustó mucho mucho, fue una gran experiencia. Es más en una de esas hasta me podría ir a vivir a Eilat ja. Hermosos atardeceres entre mar y montañas arenosas cafés y rojas.

ACLARACIÓN

Creo que ya nunca me di el tiempo de explicar el título de mi post anterior… LOST IN TRANSLATION, TIME AND MONEY EXCHANGE, bueno pues resulta que es resultado del sentimiento que he experimentado el último mes y medio.
Jordania
Idioma: árabe
Moneda: JD’s (jordan dinnars). Un JD vale más o menos lo mismo que un euro o un poco más porque me parece que ahora el euro vale como 16 pesos no? el jd vale como 20.
Egipto
Idioma: árabe
Moneda: Egyptian Pounds (libras egipcias). Un dólar era como 5 libras egipcias, en pesos ya no tengo ni idea.
Israel
Idioma: hebreo
Moneda: NIS (New Israel Shakels) o simplemente Shakels. Un dólar eran 3.75 shakels.

Hago esas especificaciones sólo para que puedan entender porque uno puede sentirse realmente perdido. La comunicación es como un teléfono descompuesto ya que el inglés lo entienden y lo hablan a medias entonces preguntas una cosa, captan otra y te explican algo totalmente diferente. De repente ya no sabes lo que está pasando ja.

En cuestión de dinero, no bueno, tu mente acaba jugando contigo. Los primeros días uno tiene el habito de pasar todo a pesos, después ya no lo pasas a pesos, lo pasas a dólares, más tarde ya se te olvida hacer la conversión y piensas que las cosas son muy baratas pero cuando te das el tiempo de hacer nuevamente la conversión a pesos acabas descubriendo que estabas a punto de pagar 60 pesos por una cerveza de 350 ml.

No saben el sentido que cobrado para mí la película “Lost in translation” (Perdidos en Tokio), ahora me siento completamente identificada con los personajes jeje. Si no la han visto, es una buena opción.
=D